Compra saludable

Compra saludable

¿Qué nos dice el etiquetado de alimentos?

El etiquetado de los alimentos nos aporta una valiosa información a la hora de realizar la compra. Informarse para saber interpretar su contenido es imprescindible a la hora de elegir lo más indicado para nuestra salud. Es el principal medio de comunicación entre la industria alimentaria y los consumidores, constituyendo una herramienta clave para elegir de forma correcta los alimentos que vayamos a consumir, por eso, es muy importante fijarnos en ella. 

El Reglamento Europeo sobre Etiquetado de Alimentos, exige entre otras cosas, que éste incluya información sobre siete nutrientes esenciales: energía, proteínas, grasas, grasas saturadas, carbohidratos, azúcar y sal, expresados siempre por cada 100 gramos o mililitros.

Debemos ser más conscientes de la importancia que tiene dedicar unos segundos a recabar información sobre el contenido o la composición de los productos que adquirimos en el mercado. Este gesto influye de manera directa en la mejor elección de un alimento, ya que conociendo el contenido podemos, por ejemplo, descartar aquellos que tengan más grasas o sodio, y así reducir o directamente evitar su consumo.

Aprender a leer las etiquetas

Como norma general el etiquetado ha de ser claro y conciso y nunca debe inducir a error al consumidor en la información que presente. Conocer todos los apartados que presenta el etiquetado nos servirá para la planificación de la compra y elección de los alimentos acorde a nuestras necesidades. Los apartados que debe incluir el etiquetado son los siguientes:

  • Nombre del producto: Hace referencia a su denominación, ya que no es lo mismo un zumo de frutas que un néctar de frutas. Se debe indicar para algunos alimentos la calidad específica, variedad, categoría comercial (extra, primera, segunda...) y el calibre. En el caso de frutas, verduras y hortalizas frescas, se deberá indicar su origen.
  • Lista de ingredientes: Se presentan por orden de mayor a menor cantidad en el producto, el primer nombre que aparece es el componente de mayor cantidad en el producto. En este apartado es donde observamos lo que verdaderamente lleva el producto. Por ejemplo, en fiambres magros, la cantidad de carne de cerdo que lleva, en salchichas la cantidad de carne de cerdo o pavo, etc. Además, nos permitirá comparar entre diferentes marcas, conociendo a fondo su contenido.
  • Cantidad: La cantidad neta en los productos envasados se expresa en peso para los alimentos sólidos y en volumen para los líquidos.
  • Fecha de caducidad: Indica el día y el mes en los productos muy perecederos. Fecha de consumo preferente: que indica 1. 'Consumir preferentemente antes de...' seguido del día y el mes (productos de duración entre 3 y 18 meses) y 2. 'Consumir preferentemente antes de fin de...' seguido del año (producto cuya duración es mayor a 18 meses).
  • Tipo de producto, procedencia y denominación comercial: En la carne, debe especificarse la clase o tipo de canal de procedencia y la denominación comercial de la pieza de que se trate (tapa, rabadilla...). En los pescados, debe constar la forma de presentación comercial. Para los aceites o grasas, se ha de indicar si se trata de origen animal o vegetal.
  • Etiquetado nutricional: Debe aportar obligatoriamente, expresados por 100 g o 100 ml o porción del alimento, el valor energético, grasas totales, grasas saturadas, hidratos de carbono (HC), azúcares, proteínas y sal. De forma voluntaria se pueden presentar valores de otros nutrientes como los ácidos grasos mono o poliinsaturados, fibra alimentaria, vitaminas o minerales. Los alimentos no envasados estarán exentos del etiquetado nutricional.
  • Ingestas diarias de referencia: Nos aporta información sobre las cantidades de ingesta de referencia de nutrientes para adultos, frente a lo que el alimento aporta por 100g/ml y/o porción, en base (ver tabla 1).
  • Alérgenos: Aspecto muy importante, al igual que la lectura de los ingredientes, se trata los ingredientes que pueden afectar al consumidor que padezca alergias y/o intolerancias alimentarias. En el etiquetado ocupa un apartado o se coloca al final de la lista de ingredientes con la leyenda ‘contiene…’ seguido de la sustancia o producto potencialmente alérgeno incluido en la reglamentación.